Con gran tristeza, el país despide a la pequeña Bianca Sofía Balbuena Roldán, de tan solo 3 años. La niña fue un símbolo de resiliencia y esperanza, pues estuvo más de dos años en lista de espera para recibir un corazón.

Bianca Sofía padecía de miocardiopatía dilatada congénita, una condición crítica que afectó el funcionamiento de su órgano vital desde el nacimiento. Tras mucho peregrinar y clamar por un donante, el pasado 28 de junio, el ansiado corazón para Bianca llegó y se procedió al trasplante en el Hospital Pediátrico Niños de Acosta Ñu.
El donante fue el pequeño Igor Manuel, oriundo de Ciudad del Este, pero la compleja intervención quirúrgica puso a Bianca en una incertidumbre. Su recuperación requirió de cuidados extremamente delicados y, lastimosamente, la pequeña no pudo sortear las complicaciones posteriores, lo que provocó su deceso.
Pese a los incansables esfuerzos médicos por contrarrestar episodios de rechazo del órgano y acumulación de líquido en el pericardio, el organismo de la pequeña no resistió la falla orgánica generalizada.
El equipo médico que atendió a Bianca explicó que la prolongada espera por un donante compatible generó daños estructurales previos en su sistema cardiovascular y pulmonar, desarrollando una hipertensión pulmonar que complejizó el pronóstico general.
Diana Roldán, madre de la pequeña, expresó su dolor a través de redes sociales con un emotivo mensaje destacando la lucha y fortaleza de su hija.
