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Caña, ruda y limón, carrulím para mantener la tradición

Como todos los 1° de agosto, el carrulim se hace presente para mantener la tradición. Este brebaje que, según la creencia popular espanta los males, pero, según la medicina, no debe ser ingerido por embarazadas ni lactantes.

El carrulim es un patrimonio cultural-Foto Manduara

Es 1° de agosto y el olor a caña, ruda y limón inunda cada rincón de Paraguay, indicando que llegó el momento de ingerir carrulim, un brebaje que se prepara en esta fecha para espantar los males y “limpiar la sangre”.

El brebaje preparado a base de caña, ruda y limón, es un escudo cultural contra las adversidades de un mes históricamente considerado difícil. La creencia popular sostiene que “Agosto, vaka piru ha tuja rerahaha" (agosto, el mes que se lleva a las vacas flacas y a los ancianos). Los sabios de la medicina natural explican que las defensas del cuerpo bajan debido a los cambios bruscos de temperatura y los vientos fuertes de la época y para combatir esta vulnerabilidad, la tradición manda a beber en ayunas 7 tragos de carrulim.

Sin embargo, para la medicina, esto es más un mito que una verdad. El Dr. Robert Núñez explicó que el carrulim solo tiene un valor tradicional y no así para la salud, al menos que haya sido probado científicamente.9+

“Es importante continuar con la tradición pero no es cierto que tenga beneficios para la salud, tampoco de que tenga beneficios para el organismo. Yo respeto muchísimo el carrulim como nuestra tradición pero no a los niños, no a los lactantes y a las embarazadas también porque tiene su contenido de alcohol y también en la medida justa”, enfatizó el galeno.

Cabe destacar que el carrulim ha sido declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación por la Secretaría Nacional de Cultura. Además de este brebaje, es tradición combinar los 7 yuyos en el tereré para espantar la yeta de agosto y ellas son, el agosto poty, pyno’i, tarope, kapi’i katĩ, perdudilla, verbena y santa Lucía.

Tanto el carrulim como las siete hierbas de agosto forman parte de nuestra identidad cultural, son una muestra viva de la sinergia entre el conocimiento indígena guaraní y las costumbres coloniales españolas.

Más allá de sus propiedades medicinales o científicas, representa un acto de fe colectiva y resiliencia. ¡Salud por lo que queda del año!