A partir del año 2006, cada 9 de agosto se conmemora el Día de la Solidaridad y Resarcimiento a Víctimas y Sobrevivientes de Violencia Sexual, en ese contexto, un grupo de víctimas que atravesaron por este tipo de hechos, se manifestaron frente a las instalaciones del Poder Judicial de Asunción para exigir una justicia más eficiente.
La instalación de esta fecha fue iniciativa de Brisa Angulo, en Bolivia, quien, siendo menor de edad y sobreviviente de abuso, organizó una marcha para demostrarle a las víctimas que no están solas, e inspiró el movimiento de apoyo a nivel regional.
En Paraguay, las sobrevivientes expusieron un manifiesto ante la falta de protección estatal de forma integral a las víctimas de este tipo de violencia y ante la impunidad que persiste ante estos hechos punibles.
“Alzamos nuestras voces como sobrevivientes para exigir acciones concretas frente al abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes, este día no es solo para recordar, es un llamado urgente para actuar”, señala el manifiesto leído ante los presentes.
En otro punto, se dirigieron expresamente a las autoridades para decir “basta de impunidad y de respuestas que llegan tarde, el Estado debe proteger a los niños, niñas y adolescentes, garantizar el acceso a la justicia y acompañar a quienes hemos sobrevivido a quienes sobrevivimos la violencia sexual”.
Así también, exigieron la implementación de protocolos en las escuelas para la prevención de abuso sexual en los centros educativos y la comunicación inmediata ante la detección de hechos que sucedan en el entorno familiar.
“Exigimos en educación y prevención por parte de las escuelas el cumplimiento del protocolo del Ministerio de Educación y Ciencias para la intervención oportuna para la atención a casos de violencia sexual ocurridos dentro del ámbito familiar o institucional, la implementación de una política pública de educación sexual que permita prevenir y actuar en situaciones de violencia. Talleres preventivos y periódicos en las instituciones educativas para estudiantes, docentes y familias”, agregaron.
En otro punto, también mencionaron al sistema de salud al cual exigieron una atención inmediata y accesible y, sobre todo, un personal capacitado que no revictimice a las víctimas.
Por último, se dirigieron a otras víctimas expresándoles que no están solas y que “la culpa es de quien ejerce la violencia y de un sistema que falla en su función de proteger”.
