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La polca, el ritmo de la identidad paraguaya

Cada 15 de setiembre se celebra en Paraguay el Día de la Polca, un ritmo que ha marcado la cultura popular y la identidad nacional. La fecha fue establecida con la promulgación de la Ley N° 4366 y se resalta el legado de Emiliano R. Fernández.

La polca sigue sonando y se sigue bailando en los festivales-Foto Secretaría Nacional de Cultura

Desde el año 2011 con la promulgación de la Ley 4366, en Paraguay celebramos el Día de la Polca, un ritmo marcado por las cuerdas del arpa y la guitarra y refuerzan la identidad nacional, mezclando la poesía en guaraní con las melodías emitidas por dichos instrumentos.

La polca es un legado dejado por el poeta popular Emiliano R. Fernández, cuyas letras siguen marcando presencia en los distintos rincones del país, especialmente, en las campiñas, acompañando el trabajo del agricultor o los largos viajes en carreta.

Emiliano, conocido como “el bardo errante”, supo sintetizar el patriotismo y el romance en un bilingüismo perfecto, siendo su poesía el combustible para los soldados que pelearon en la Guerra del Chaco y, hasta la fecha, sigue erizando la piel cuando suena un potente 13 Tuyuti o un Che La Reina.

Pero fue Luis Alberto del Paraná, embajador mundial de nuestro folclore, quien llevó la polca ante los ojos del mundo, cantándola en diversos escenarios, compartiendo la esencia nacional amalgamada en una creación propia que tomó como base el ritmo europeo. Los músicos paraguayos tomaron esa base y la transformaron introduciendo una síncopa rítmica y un compás compuesto que, incluso, dejó a los teóricos de la música del mundo extasiados con el estilo.

La polca llegó a Asunción a mediados del siglo XIX y empezó a sonar fuerte en los patios de las casas del interior del país, convirtiéndose en el sentir de la raza mestiza.

También conocida como Purahéi o Purahéi jahe’o que narra las epopeyas bélicas, los desamores, las conquistas imposibles, amores en los campos y una profunda melancolía.

Esos son los ingredientes que hacen la Polca se sustente como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación.

La Polca narra el pasado, pero mantiene vivo en el corazón la paraguayidad, eso que nos hace tan únicos y que sobrevive en el tiempo, es un patrimonio vivo que se escucha en las radios, se baila en los festivales y además, la nueva generación de músicos han fusionado el estilo con géneros contemporáneos, pero siempre manteniendo la esencia del ñanemba’e teete.